LA ENTREVISTA CON JAUME ISAL, TERAPEUTA

Combina el Reiki, una terapia alternativa que busca la sanación mediante la transferencia de la energía universal a través de las manos, con la prevención de riesgos laborales

FRANCESC CASALS

–¿Cómo combina usted el Reiki y el estrés laboral?
–Con naturalidad. Hasta ahora no hemos valorado suficientemente la relación que hay entre el estrés y las bajas laborales. La mayoría de las enfermedades gastrointestinales y musculoesqueléticas y las depresiones son somatizaciones de haber estado mucho tiempo manteniendo una situación de estrés, una situación en la que uno se ve incapaz.

–¿Y?
–Hay que aprender a conectar con una parte de ti donde encuentras cómo ver esas cosas desde otro punto de vista, y no sentirte desbordado.

–¿Qué es el Reiki?
–El Reiki es una herramienta para conectar con las capacidades innatas de cualquier ser humano para la autosanación.

–¿Cualquiera lo puede practicar?
–Sin duda. Y la práctica de esta técnica ayuda a desbloquear energía de patrones mentales –que siempre son ir de víctima o de culpable–, y a entender nuestras emociones.

–¿Una persona puede hacer Reiki para sí misma?
–Sí. El Reiki es para uno mismo; después podemos compartirlo. Antes, un maestro te ha traído al consciente algo que ya tenías. Todos nos ponemos las manos sobre el cuerpo cuando nos duele algo.

–¿El Reiki es imposición de manos?
–Sí. Si nos duele algo, lo primero que hacemos es poner las manos encima del lugar donde sentimos el dolor. El maestro trae al consciente el porqué funciona poner las manos.

–¿Por qué?
–Porque todo es energía y el Reiki la canaliza. Todos estamos siempre conectados a esa pura energía.

–Está de moda.
–Sí, pero solo como nueva idea no funciona. El Reiki está ayudando a muchas personas porque se están dando cuenta de cuál es su verdadera identidad. Algo está resonando dentro de ellos. Cuando te das cuenta de tu verdadera identidad, los bloqueos físicos y emocionales desaparecen y conectas con la paz profunda que eres en esencia.

–¿Qué importancia tiene la aceptación, aceptar lo que nos llega?
–Absoluta. La vida es aceptación. Cuando digo sí a las cosas que me llegan a la vida, la energía fluye en mi cuerpo. Cuando digo no, la energía se contrae y forma un bloqueo, una especie de chapapote energético. El Reiki ayuda a deshacer ese chapapote acumulado: emocional, mental y físico. Porque estos bloqueos energéticos acaban afectando al cuerpo físico.

–¿Se puede practicar Reiki en el trabajo?
–Sí, yo lo hago. Se puede vivir en el trabajo desde las enseñanzas del Reiki y así evitar mucho estrés. No se miden suficientemente los niveles de estrés en una empresa.

–¡Basta con mirar las caras!
–Pero hoy en día hay métodos de evaluación que nos permiten ver la falta de vitalidad, apatía, exceso de adicciones, baja sociabilidad, que ya se han definido como consecuencia del estrés en la empresa. En otros tiempos se achacaban quizá a temas personales o a otros factores.

–¿Hasta dónde es culpa del jefe?
–Un jefe que no tenga claro su rol y la cantidad de trabajo que yo puedo hacer por unidad de tiempo va a provocar en mí ansiedad. Pero yo tengo una capacidad innata que actúa para moderar estos efectos externos.

–No podemos escoger cómo son las cosas, pero sí cómo las vemos.
–La mayoría de veces respondemos a las situaciones del exterior con unos patrones mentales que nos ponen un filtro de negatividad ante la realidad. Hoy en día contamos con técnicas que nos permiten quitarnos este filtro para darnos cuenta de las capacidades reales que tenemos para resolver eso que, hasta el momento, nos había parecido que éramos incapaces de resolver.

–¿Por ejemplo?
–La obligación de tragarme mis emociones y la de gestionar las emociones que vienen de fuera hacia mí, es decir, las emociones de mis clientes, de mis proveedores, etcétera.

–¿Qué le diría a un dependiente?
–Que puede aprender que el cliente no está enfadado con él, sino consigo mismo. Se trata de no entrar en una relación víctima-culpable cuando siente o ve la rabia o el descontento del cliente. Aquella es la emoción del cliente, no la suya.

–¿Siempre vamos de víctimas o de culpables?
–Acostumbramos a establecer relaciones de victimización y culpabilidad porque justifican nuestros errores. No hemos aprendido a gestionar nuestros fracasos y emociones, y, por lo tanto, necesitamos que un agente externo a nosotros sea el causante de nuestro fracaso. Hoy en día, puedo reeducarme para aceptar que ni siquiera es un fracaso. El intentarlo es un aprendizaje.

Fuente: El periodico

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